la misericordia es la virtud clave en la vida cristiana.
Es un hábito que emerge de las entrañas y no de la razón,
es un sentir en tu propio ser la miseria ajena,
es una experiencia que nace en el corazón.
Que afecta a lo más profundo del ser humano,
que nos conmueve en lo más sagrado y puro,
que emerge en un corazón compasivo y sano,
que se quiebra ante el sufrimiento del hermano.
Es percibir, asumir y compartir la miseria ajena,
sufrir lo que el otro sufre y conmoverse,
entrar en su sentir y actuar para aliviarle,
para paliar su sufrimiento entregándose.
Es el camino que une a Dios y al hombre,
porque le abre a la esperanzade ser amado,
es mirar con los ojos de Dios al hermano,
es ver al otro como digno de ser honrado;
este nos mira a la espera de ser comprendido
y deseoso de compartir su propio destino,
se acerca a nosotros buscando comprensión,
y ansía por ser atendido en su frágil situación.

