La cortesía y la amabilidad es un gesto de humildad
que muestra nuestro respeto hacia los demás.
Un gesto lleno de cortesía siempre es bienvenido,
salvo para aquél que tiene la mente retorcida
o su corazón está oscurecido.
La amabilidad es una forma de deferencia,
hacia el otro que se siente respetado,
querido, cómodo, encantado….
Un gesto amable puede cambiarle el día
y llevar mejor los ratos sin compañía.
Es consideración y respeto al otro,
pero tiene que salir de dentro,
no como pose o fingimiento,
sino con sinceridad y miramiento.
La amabilidad sincera es estable,
confía, comprende, aguarda,
pone los medios indispensables,
no se arredra ante las dificultades
y no cede en su empeño de ser agradable.
No siempre hay una vuelta del trato
pero lo que das, dalo con agrado,
y afrontarás las situaciones difíciles,
de la mejor manera posible.
Solo un acercamiento amigable
sana toda susceptibilidad,
y se derrota la desconfianza,
ante un gesto de amabilidad.

La amabilidad conquista el mundo. Sonríe, abraza y transmite alegría a los demás. La mayor riqueza que tenemos es saber disfrutar de la gente que nos quiere.
