Las personas posemos conciencia y libertad,
lo que nos permite tomar decisiones
por nuestra propia voluntad
y discernir ante las conclusiones.
Cada decisión implica consecuencias,
tanto para uno mismo como para los demás.
Hemos de actuar con coherencia
actuando siempre con responsabilidad.
Cada decisión va configurando
nuestra adecuada identidad,
pues los resultados van perfilando
nuestra íntegra personalidad.
Cada elección es una semilla
que puede abrir caminos de progreso,
aprendizaje y plenitud, o bien cerrarlos,
pero lo cierto es que vamos creciendo
a medida que acogemos nuevos retos.
No siempre podemos escoger todo,
Las circunstancias pueden condicionar
—la cultura, la economía, el entorno social—.
sin embargo, incluso con estas limitaciones,
siempre queda un margen de libertad,
y podemos elegir cómo reaccionar,
qué actitud asumir frente a la realidad.

Escoger no es solo un privilegio,
que nos define como persona,
sino también una carga,
porque la libertad auténtica
no consiste en hacer lo que se quiera sin medida,
sino que la capacidad de escoger
convierte al ser humano
en protagonista de su historia.




