Abrazar a alguien es algo íntimo,
es un acto de amor, es un regalo,
es un estoy aquí y cuenta conmigo.
Es el antes de mediar palabra,
es el después de la primera mirada,
es un escalofrío que te recorre
toda la espalda hasta llegar al alma.
El abrazo es el apoyo del amor callado,
que te reconforta en los malos momentos,
y te sube la autoestima en los buenos.
Es la única respuesta a una pregunta
que solo se puede decir con sentimiento.
Al abrazar declaramos que nuestra alma
queda abierta e invita a pasar
a quien está a punto de penetrar.
Cerrando los ojos para fusionar
en un único espíritu los sentimientos,
de una calidez que nada es capaz de superar,
es un decir que me importas de verdad.
El cariño y el afecto no conocen distancia,
porque las palabras también son abrazos.
Abrazos, que piden perdón,
que piden ayúdame a seguir,
que dicen, mírame, estoy aquí,
cuenta conmigo y sed feliz.
Abrazos, que piden quédate a mi lado,
me gusta que estés aquí.
Déjame que te abrace con pasión,
porque quiero sentir
la calidez de tu compañía
y la sinceridad de tu amor.

Cuando encontramos manos que nos sostiene amigos que nos abrazan, palabras que nos consuelan… somos afortunados.
Abraza con tus oraciones a las personas que amas si tu amor va más allá de las palabras.





