Soy tu compañía

Veo tu fragilidad y vulnerabilidad

ante la eminencia de tu muerte,

busco apaciguar tu soledad

y amortiguar tu debilidad,

acompañándote en tu dolencia

con la fuerza terapéutica de mi presencia.

Sé que mi pobre y vulnerable corazón

es incapaz de entregarse sin medida,

pero, aunque torpe, quiero hacerte compañía,

que sientas mi ternura, mi compasión…mi cercanía.

Has abierto en mi corazón una herida

que no se puede cerrar tan fácilmente

y aunque no sepa amar a tu medida

siénteme aquí viviendo tu agonía.

Y cuando la muerte nos separe

yo cerraré tus ojos tristemente,

pero por la fe sé que me esperas

para encontrarnos allí eternamente.

SUEÑO

Sueño con la fidelidad a las cosas pequeñas

como prueba de un auténtico amor.

Sueño con la entrega cotidiana,

marcada por pequeños gestos

que expresan la riqueza del corazón.

Sueño con la profundidad de un amor

que se expresa en gestos concretos.

Sueño con el compromiso honesto

que se plasma en la entrega cotidiana.

Sueño con las pequeñas cosas de cada día

que enriquecen el camino del mañana.

Porque la globalidad de una vida entregada

se configura en los pequeños pasos.

Porque la fidelidad cotidiana

Hace fecundos nuestros rastros.

Deja que el amor mueva tu vida diaria,

haz de tu vida un don de absoluto amor,

y por el camino de fidelidad de cada día,

llenaras de sentido tu alegría y tu dolor.

¡MIS LAMENTOS!

La vida entera sale a mi paso invadiéndome,

sin pedirme permiso, con todos sus matices.

Siento pavor ante tanta inseguridad,

ante esa realidad sin estabilidad.

Ante la tierra exhausta que va perdiendo su belleza,

ante la violencia que se presenta en los caminos,

ante el aumento de la gente que reclama su sustento,

ante el paro, los precios al alza, la enfermedad sin cura…

Me duele el llanto de los que sufren

Me duele la soledad y el hambre,

el frio de los desnudos en invierno,

la lluvia que moja a los sintecho,

las situaciones de conflicto,

la madre que lucha por el alimento

y que amortigua su llanto en silencio.


¡Todo esto es tan innegable!

¡Siento vértigo ante esta realidad!

Observo mi mundo indiferente

ante situaciones que me desbordan.

Percibo un cierto olor a podrido.

Sin protección, sin seguridad,

sin una posible estabilidad,

¿qué nos queda de humanidad?

Me veo pequeña e impotente.

Todo esto me sobrecoge y duele.

Y aunque tengo la certeza

de que para Dios no somos indiferentes,

el misterio de su presencia

rompe mis cálculos y me estremece.

¡AQUÍ ESTOY!

Simplemente estar.

Estar a tu lado, junto a ti.

Estar mirándote y escuchándote,

con la inocencia de un pequeño niño.

Estar gozando de tu presencia,

y sentir la gratuidad de tu cariño.

Me basta con sólo el placer de mirarte

y sentirme satisfecha con tu asistencia.

Me basta con saber que estás aquí,

Recreándome en tu permanencia

¡Aquí estoy!

Estoy a gusto contigo,

simplemente mirándote fascinada.

Me basta con poder decirte si,

¡Aquí estoy!

¡Aquí estoy!

Disfrutando de estar solo los dos,

Sencillamente saboreando tu amor.

Gozando de que estás conmigo,

y llenando de alegría mi corazón.

¡Aquí estoy!

SIN RENDIRSE

Allá, en lo más hondo del alma, donde se oculta los secretos,

habita lo bueno y lo malo, el bien y el mal,

la luz y las tinieblas, lo mejor y peor de mí existencia.

Son huéspedes innatos que ocupan mi realidad.

Son compañía y misterio, fortaleza y debilidad,

brisa y a la vez tormenta, son mi maldad y mi bondad.

Allá, en el más profundo centro, se vislumbran unas batallas

que luchan por conquistarme y dominar mis entrañas.

Es una guerra donde he de vencer al egoísmo,

a la indiferencia, la injusticia, el odio… y cualquier pasión.

He de destruir el mal de este conflicto existencial,

si quiero ser la dueña y dominar la situación.

¿Quién se hará con la victoria?

Depende de a quien alimente y vigorice,

a quien impulse y robustezca,

a quien exhorte y adiestre,

a quien sostenga y fortalezca.

Esto es tarea cotidiana, hace falta resistir.

Si se pierde alguna batalla por debilidad,

si hay fracasos y derrotas en nuestro luchar…

Cada paso dado, cada bache superado,

cada momento de éxito, hay que saber celebrar.

Lo importante es hacernos con la victoria,

el bien hemos de ver triunfar,

en ello estará nuestra gloria,

ese ha de ser nuestro triunfo final.

EL HUÉSPED

Llegaste por la noche a mi casa,

golpeando la puerta muy quedamente,

como sin querer llamar la atención,

tratando de que solo yo te oyese.

No eras una visita cualquiera

¡ERAS TÚ!

Tú que buscabas quién quisiera estar contigo,

Tú que necesitabas descansar en mi amistad,

Tú que deseabas esa noche estar conmigo,

Tú que pretendías conquistar mi fidelidad.

Tú que ansiabas saber de mi alegría al recibirte,

Tú que soñabas con disfrutar de nuestra intimidad.

Te abrí mi puerta y te ofrecí hospedaje

pero tú me pediste pasar más adentro,

pretendías entrar en los secretos de mi casa

Allí, en la intimidad, donde sólo yo sé lo que pasa

Allí, donde acumulo todos mis secretos.

Te introduje en lo profundo de mi aposento

Y me dijiste: ”Dame todo esto,

quiero regalarte un nuevo vivir.

Si quieres, todo cambiará para ti,

porque yo seré tu sustento”.

Me sedujiste y me dejé seducir.

El CIRINEO

Pasaste y me miraste cuando ibas de camino,

tu mirada me sorprendió porque ibas dolorido,

Tú, cargando con la cruz sintiendo el desprecio de los esbirros

Tú, cargando con la cruz buscando una ayuda, un amigo.

Me miraste y tus ojos hicieron arder mis entrañas

¿Qué buscas en mí? ¿Un cirineo? ¿Un verdugo?

Sentí entonces que me rogabas que me ocupe de los tuyos.

Fue un momento, solo un instante, donde te vi en ellos

Y me dije en mi interior, ¿cómo los cuido? …

No es fácil, mantener tu mirada      

porque me interpelas y me dejas indefensa.

Me descentras, y en mí surge vergüenza y confusión.

Pero al instante comprendí que tú eres

 la Misericordia hecha historia en el dolor,

y que este intercambio de miradas,

sólo se puede dar ante tu entrega y pasión.

Tú nos liberas de las cargas pesadas de la vida,

cuando te encarnas en los nuevos cireneos

y en ellos nos devuelves tu mirada

llena de reconocimiento y sintonía,

trasmitiendo clemencia y armonía,

en tu bondad en ellos consumada.

Hoy al volver a mirarte me sé sostenida

por la fuerza de tu grata compañía,

que no oprime ni intimida,

sino que endereza y reanima.

Y con la fortaleza de tu mirada advertida,

puedo confiar en ser buen cirineo,

porque sé que deseas que cuide de ti en ellos.

El EXILIO

Sólo el que se sabe viviendo en tierra extraña,

sólo el que echa de menos sus raíces,

sólo el que se sabe forastero o extranjero,

puede experimentar el desarraigo.

El desarraigo del alma cuando nada nos sacia

cuando sentimos soledad y abandono

cuando la experiencia de vacío nos corroe

ante esta sociedad que nos corrompe.

Es entonces cuando anhelamos el exilio,

de este presente que nos hostiga,

como la huida de nosotros mismos,

suspirando por la tierra prometida.

Ante un exilio que se expresa rescatado

de esta modernidad devoradora,

lo vemos esencial en el ser humano,

en el anhelo de una patria soñadora.

Allí saciaremos nuestros deseos,

allí se harán realidad nuestra liberación,

allí colmaremos las esperanzas

en un futuro eterno y prometedor.

Y mientras vivimos en este destierro

separados de ese destino apasionante,

desarraigados de lo divino que anhelamos

marchamos como exiliados caminantes.

¡Interésate por la vida!

Sin importar los años que se tenga

se envejece a cualquier edad

cuando se abandona la propia vida

sin esperanza ni ilusión por luchar.

Cuando ya no se tiene ganas de aprender,

cuando se cree que después de un fracaso

ya no se puede volver a querer.

Se envejece cuando se es demasiado racional,

porque se cierra las puertas a la imaginación,

se corta las alas a la receptividad

y se olvida la belleza de la originalidad. 

Cuando se perdió la magia, la ilusión,

la esperanza, la fantasía o dejamos de soñar.

Sin importar los años nos hacemos viejos

cuando dejamos las aspiraciones,

la sonrisa, el deseo de ser feliz,

cuando olvidamos las amistades

y ya no tenemos interés por salir,

cuando ya no hacemos planes,

cuando nos hunden las desilusiones,

y sin importar los años que se tenga

perdemos las ganas de vivir.

¿QUIÉN SOY YO?

No olvides que eres un ser humano

con algo maravilloso llamado inteligencia.

Vivir es personal e intransferible,

pero siempre hay que tener paciencia.

La vida nos exige tomar decisiones,

y aunque hay que actuar con prudencia,

nunca escuches cuando te digan

que no puedes hacer algo

tú, haz el bien con diligencia.

Tienes que luchar por tus sueños,

por aquellas cosas que intuyes

que pueden dar sentido a tu vida.

No te dejes aprisionar por la apatía,

piensa en tus grandes ilusiones,

intentando vivir con intensidad

haciendo realidad tus aspiraciones.

Debes no solo llevar tu vida en tus manos,

sino contribuir a mejorar la de los que te rodean,

tu persona y el mundo cuentan contigo,

no les falles y no escuche a los que la bloquean,

y procurar tener siempre buenos amigos.

Vivir bien presupone vivir con honestidad,

con nobleza, con alegría, con amor.     
                                Cuando uno vive con y por los demás,

la vida merece la pena y es la mejor opción.