¡EN LA AUSENCIA!

¡Oh, mi amor! ¡cariño mío!

 ¡Deseo tanto tu presencia!

El tiempo pasa tan lentamente cuando no estás…

¡Qué larga se me hace esta soledad!

¡Ven!

Tu presencia saciará todos mis anhelos.

Tu presencia colmará todos mis deseos.

Tu presencia ahuyentará todas mis angustias…

Por eso…¡ven!

 ¡Oh, mi amor! ¡cariño mío!

¿Cuánto he de esperar aún?

Necesito estar contigo, gozar de tu presencia,                                                   

beber de la fuerza de tu amor.

¡Ven!

¡Deseo tanto ese encuentro!

¡Qué larga y solitaria se me hace la espera!

Necesito de tu presencia para seguir existiendo.

 Ansío tanto el momento del encuentro…

¡Ven! ¡Llévame contigo!

Permanece conmigo y eso me basta.

¡Oh, mi amor! ¡Cariño mío!

¡Ven!

¡YA QUEDA MENOS!

Como los ríos fluyen hasta el mar,

extinguiéndose entre sus olas,                         

así corro yo hacia tu encuentro.

¡Espérame!    

¡Ya queda menos!

¡Estoy yendo a tu casa!

Abre la puerta, no me hagas esperar.

Como el ciervo sediento se acerca al torrente,                                                        

así yo ansío tu presencia.

¡Ya queda menos!

Tengo sed de ti.

¡Estoy llegando! ¡Sáciame!

Como el niño pequeño seguro  

en los brazos de su madre,                                    

así percibo mi bienestar,

cobijada a la sombra de tu existencia.

¡Ya queda menos!

Abre la puerta que estoy en el umbral esperando.

Como están los ojos de los alumnos

fijos en la propuesta del profesor,                 

así estoy yo hambrienta

por conocerte mejor para amarte más.

¡Ya queda menos!

¡Ya te atisbo!

Te descubro entre lo mejor que veo a mi alrededor.

Estoy esperando que me llames.

Velando por tu respuesta.

Y cuando todo llegue a su término,

marcharemos juntos,                                         

y tú me saciarás de todos mis anhelos.

¡Ya queda menos!

Hacia ti

Voy caminando por el largo sendero de la vida,                                 

confiando encontrarte al final de él.

Es mi camino hacia ti.

Es único, y sé que no es fácil,

pero tampoco imposible,

porque fue creado exclusivo para mí.

Voy sorteando sus muchos obstáculos,

pero no puedo apartarme,

pues es la senda para alcanzarte.

Comienzo caminando día tras día

en un intento de conquistar tu eterno amor,

por eso no me retiraré de él,   

aunque la travesía sea ardua

y para ello deba prolongar la espera

de nuestra definitiva reunión.

Aunque se prolongue el recorrido,

sé que me esperas al final del camino,

para compartir conmigo mi destino.                            

Por eso pretendo perseverar con firmeza,

sorteando las dificultades de mi vida,

hasta llegar al final de mi carrera.

Gracias por tu confianza, por estimularme en la distancia,

por creer en mí, por esperarme con infinita paciencia.  

Gracias por enseñarme a descubrir que merece la pena,

cuando la meta eres tú, correr el riesgo de vivir en tu ausencia.

ENAMORADA

Me enamoré de ti como nunca lo soñé.

Nada me importa ya después de que te encontré.

Me enamoré de ti y el mundo se centró en tu presencia,

de una manera definitiva y fascinante.

Todo lo veo desde tu corazón,

y me sobrecojo de alegría y gratitud.

Sólo sé que si permanezco en tu amor

Todo lo viviré en plenitud.

Tú eres el estímulo para levantarme cada mañana,

el impulso para caminar durante el día.

Haces que mi vida tenga sentido

y voy siguiendo tus huellas a lo largo del camino.

Nada me importar más que tu presencia

y permanecer en tu amor.

La vida se me llenó de color

porque has hecho que todo lo vea a tu manera.

El vivir para tu amor

llena de fuerza mi existencia.

VUELVE A MI

Te perdí por culpa de un error,

Te perdí y ahora sangra mi corazón.

Yo sin ti no puedo vivir

y aquel error nos separó.

¡Vuelve a mí, te lo ruego!

No me abandones en esta oscuridad,

porque tú eres la luz que alumbras mi vivir.

Tú eres la fuerza que nutre mi debilidad.

Tú eres mi guía y mi horizonte…

¿Cómo fui capaz de renunciar a ti por esa nonada?

¡Vuelve a mí, te lo ruego!

No me castigues con tu ausencia,                                                                     

porque sabes que sin ti mi vida no tiene sentido.                                                    

Tú eres el timón de mi barco.

Tú eres la energía de mi motor.                                                                                          

Tú eres el agua que sacias mi sed.

Tú eres la fuerza que impulsas mi debilidad

Tú eres el fuego que aviva mi amor.

¡Vuelve a mí, te lo ruego!

No tengas en cuenta mi torpe desamor.

He sido una insensata.

He sido una inconsciente.                                                                                           

He sido una ingrata…

¡Vuelve, te lo ruego, te necesito!

Haz de mí lo que tú quieras,

Pero no tengas en cuenta mi error,

ni me castigues con tu ausencia.

¡Vuelve a mí, te lo ruego!

Y perdóname,

porque sabes que siempre      

serás tú mi único amor.

EL TIEMPO

El día al día nos trae su mensaje,

la noche a la noche le susurra su quietud,

día y noche se compaginan para seguir caminando

llenos de vida, de expectación e inquietud.

Ante una realidad del presente que nos inquieta,

porque la incertidumbre nos atormenta,

vamos percibiendo el susurro del tiempo,

que trata de invadir nuestra existencia.

Pero la vida continua y todo se logra,

siempre hay una luz, una esperanza,

un nuevo amanecer que se acerca

y nos arrastra hacia la certeza

de que lo mejor está por llegar;

eso nos llena de confianza

porque el final ya casi se alcanza.

El tiempo todo lo redime,

el tiempo pasa y el pasado ya no está,

el presente es una nueva oportunidad

para construir un futuro

del que no nos tengamos que avergonzar.

El tiempo es el camino para la eternidad.

TE AÑORO

Como tierra reseca y sin agua, te añoro.
Como enfermo que busca la salud, te deseo.
Como niño solo ante el peligro, te evoco.
Como naufrago en medio del mar, te ansío.
Como ceniza de un fuego que se extingue…
Así está mi alma esperando tu regreso.

Todo me sobra, nada me llena si no estás aquí.
La soledad pacta con la añoranza
y me es imposible escapar de tu ausencia.
Te añoro, te echo de menos,
tengo ansias de ti.
 ¡Como te extraño! ¡Te necesito!

Sé que ,sin ti, caminaré sin rumbo alguno,
porque si me faltas mi existencia no tiene sentido.
No me canso de esperar, pero tu ausencia me duele.

Y para huir del dolor de la vida sin ti,
He intentado poner amor en cuanto me rodea,
Y en ello verte de varias formas, con anhelo y deseo.

A veces llegas en calma y sosiego, ternura y caricia;
Otras con estrépito y alboroto, entusiasmo y apasionamiento;
pero ese difícil, porque tu recuerdo y el deseo de ti,
No llena tu inmensa ausencia.
Y aunque todo esté en orden, me faltas tú.

Te añoro y te espero,
Ven en la forma que quieras, pero ven.

LA OTRA ORILLA

Se que allí me esperas, en la otra orilla.

Y es esa seguridad la que me da fuerza para seguir viviendo.

Se que estás allí esperándome con deseo y fidelidad.

Por eso no desfallezco ante las dificultades y conflictos.

Ante la distancia y tu ausencia física.

Porque sé que este es el camino

marcado para el encuentro.

Tú me esperas. Yo me acerco.

Cada día la distancia es más corta.

Cada día mi esperanza se ilumina.

Cada día presiento que ya queda menos para reunirnos.

Y la distancia iluminada por la esperanza

me impulsa a aceptar mi permanencia en esta orilla

hasta que llegue la hora del encuentro.

Pero a veces, esta ausencia, esta soledad, este extrañarte,

hacen mis días lentos y cansinos,

y tengo que forzar la ilusión de que cada día es uno menos

para alcanzar la experiencia de consolidar nuestra unión

allí donde me esperas.

¿Cuándo me llamarás a cruzar a la otra orilla?