EL ASOMBRO 

Solo quien sabe descubrir las maravillas que le rodea, es capaz de asombrarse.

Del asombro brota la misericordia y la justicia, el amor y la solidaridad.

El asombro sobrepasa la admiración, hasta llegar a conmoverse,

hay que pararse, contemplar, descubrir y dejarse interrogar ante tal gratuidad.

El asombro no tiene cabida en un mundo vacío y decadente,

en una cultura egocéntrica, posesiva y pragmática,

la indiferencia nos sitúa en aquel pasotismo o banalidad

que hace de nuestra vida irrelevante, anodina y vulgar

porque el punto de partida del asombro es la gratuidad.

Necesitamos una alta dosis de sensibilidad,

ternura, alegría, nobleza y pasión por la belleza,

como fundamento de nuestra humanidad.

De ahí la urgencia de fomentar estos valores,

para desarrollar la capacidad de sobrecogerse,

ante la grandeza que nos brinda la realidad.

Es tiempo de purificación de la mirada,

de afinación del oído para escuchar,

de atreverse a contemplar y descubrir 

la belleza que nos brinda la existencia,

para captar la melodía incontenible del vivir.

Hay que mirar con ilusión y aprender a conmoverse,

ante la maravilla de la naturaleza y de la fecundidad humana,

poner frescura en la persona hasta que llegue a asombrarse,

hasta que llegue a conquistar esa inquietud sana

que brota desde lo más genuino de su interior.

No dejemos pasar la belleza ni enterremos la ilusión,

porque la felicidad consiste en acoger la vida con admiración.

DÉJAME AMARTE

Aquí estoy, contemplando la escena,

sintiendo que brota en mí,

al ver el amor de María Magdalena,

deseos de arrodillarme y ungir.

Como ella quiero bañar tus pies,

deseosa de corresponder a tanto amor

postrada y arrodillada ante ti,

vuelvo a pedirte de nuevo perdón.

Quiero con mis lágrimas ungirte,

y con llantos de contrición,

en mis ansias de amarte,

sumergirme en tu corazón.

Que mis anhelos de amarte,

sea el ungüento que bañe tus pies.

Que mis deseos de corresponderte,

perfume mi ánimo para serte fiel.

Mira lo poco que soy, y aun en mi debilidad,

quiero amarte sin condición.

Te ruego, colmes mi torpe ansiedad,

pues sólo tu amor impulsa mi decisión,

y motiva mis anhelos de fidelidad.

LA FAMILIA

Partiendo de que la persona es un ser relacional

y que ninguna familia es perfecta,

 si construimos una base consistente,

es allí donde sembramos el tejido social,

el sentido cotidiano de dependencia,

horizontes donde se despliegan los afectos

y espacios de identidad de pertenencia.

Es el único sitio donde el querer

nace de los vínculos, las raíces, el arraigo…

es el lugar donde desde el nacer

se establece las primeras relaciones,

se descubren las capacidades,

se aprende a valorar los talentos,

y se ejercita el ser responsables.

Es el lugar donde se nos aceptar,

no solo con nuestras virtudes,

 sino también con nuestras carencias,

debilidades e imperfecciones,

acogiéndonos unos a otros sin reserva,

compartiendo nuestros valores,

aceptando y desarrollando las diferencias.

Por eso

Es el hogar al que siempre se vuelve,

es el lugar donde nos van a acoger

cuando menos lo merecemos,

porque es cuando más lo necesitamos;

y encontraremos las puertas abiertas

y a alguien que nos está esperando.

Allí hallaremos el recibimiento gratuito,

porque se nos admite con toda nuestra fragilidad.

Es algo maravilloso que no se encuentra fuera,

solamente en la familia ese amor es realidad.

Ese amor gratuito e incondicional,

bien merece que lo busquemos en la parábola de ( Lc 15,11-32)

el “Padre bueno” que tiene problemas para mantener el amor familiar.

LLEGASTE A MÍ

Llegaste a mi vida cuando te necesitaba

y llenaste mi alma de alegría.

Te interesaste por todo cuanto yo era

y me diste tu amor a tu manera.

Fue suficiente tu sonrisa,

la franqueza de tu mirada,

tu gesto de confianza,

para rendirme sin vacilar.

En ti descubrí una razón para amar,

una mano para enderezarme,

un hombro para apoyarme,

y una fuerza para luchar.

Me despojaste de mis corazas,

me enseñaste a aceptar mi realidad,

llenaste mi corazón de esperanza

y me enseñaste a amar de verdad.

Contigo ya no temo el mañana,

juntos asumiremos los planes,

superaremos las preocupaciones

y conquistaremos las dificultades.

Porque eres la promesa que se cumple,

los favores sin pedir correspondencia,

el apoyo ante las dificultades

y siempre dispuesto a disculparme.

Hoy sé que cuanto me preocupa

contigo es posible superarlo,

la ilusión y confianza del futuro

impulsa mi presente para amarlo.

NO QUIERO PASAR DE LARGO

¿Qué significa el pararnos y escuchar?

¿Dónde queda la resolución de ayudar?

¿Por qué nos cuesta acoger lo diferente?

¿Cuándo optaremos por una decisión valiente?

¡Cuánto cuesta!

dar el tiempo a quien está solo,

palabras a quien se siente aislado,

ternura al que está triste,

cariño al que busca ser amado.

¡Cuánto cuesta!

Ofrecer mi fortaleza al débil,

compartir mi riqueza con el pobre,

derrochar empatía y compasión,

comunicar mi fe con quien duda,

y mi abrazo al que espera mi perdón.

No quiero pasar de largo y cerrar mi corazón,

quiero, entregar mi tiempo al que se acerca,

acompañar y escuchar al que me busca,

consolar y estimular al doliente,

respetar y coger al diferente,

llenar mi existencia de amor

y servir a todos desde mi corazón.

 El papa León XIV ha ofrecido una profunda reflexión sobre la parábola del buen samaritano. «Pero un samaritano que viajaba por allí, al pasar junto a él, lo vio y se conmovió» ,… «¿Cuándo seremos nosotros capaces de interrumpir nuestro viaje y tener compasión?».

LA AUTOESTIMA

 Es conocerse por dentro y sacar lo mejor de tí.

Es aceptar tus emociones, sentimientos,

y pensamientos más profundos,

para entender como realmente eres

y poder asumir las responsabilidades con acierto.

Es la experiencia más aleccionadora que existe

para madurar como persona por dentro.

La sabiduría emocional,

busca el conocimiento propio,

reconociendo su auténtica verdad,

aceptándola con valentía,

mostrando su imagen con lealtad

y acogiendo con amor la realidad.

Hallé la paz cuando me detuve en el silencio,

Y oí lo que mi corazón quería

y lo que mi alma buscaba.

Dentro de ese silencio me vi, me encontré,

y asumí con serenidad mis ansiedades,

 dificultades y preocupaciones,

examine mis anhelos, aspiraciones y afanes,

y desde ahí, conseguí el equilibrio de mi vida interior,

aprendiendo a aceptarme como realmente soy.

Ya no temo ser auténtica ante los demás,

me siento libre para mostrarme como soy,

porque acepto mi genuina verdad,

y sé que, quien elija quererme

le será fácil acoger mi realidad.

 Eso es lo que hace tan extraordinario el amor de Dios: que nos quiere tal cual como somos, nos conoce y, sabemos que siempre nos espera con amor gratuito y misericordioso. Ojalá supiéramos corresponderle y devolverle tanto amor desinteresado.

TE NECESITO

Descubrir que uno no es autosuficiente,

que a veces necesita dejarse ayudar,

dejarse consolar, dejarse abrazar,

dejarse sostener, dejarse apoyar…

No es señal de flojedad, ni flaqueza.

no es motivo de inseguridad o vergüenza.

Pedir ayuda no indica ninguna debilidad,

es sencillamente reconocerse humano,

confesar que necesitamos de los demás,

porque nacimos seres relacionales

y no nos desarrollamos en soledad.

No somos heroicos, ni inquebrantables

ni autosuficientes, ni invulnerables.

Somos con otros complementarios,

y para una realización equilibrada,

no podemos ir con la actitud

de quien sólo, todo lo puede y lo alcanza.

Reconocer nuestra fragilidad

es señal de aceptar la realidad,

es asumir nuestros límites,

descansando y confiando en los demás.

Las atenciones bilaterales,

los cuidados, el apoyo, las ayudas

que nos damos en hermandad,

con equilibrio reciproco y estable,

son señales de una sana humanidad.

CAMINAR JUNTOS

Caminar juntos

Significa vivir para hacer felices a los demás,

partiendo de la misma humana dignidad,

valorando lo que cada uno puede dar

sabiendo que vamos hacia un mismo final.

Significa caminar codo a codo,

sin albergar envidia o hipocresía

sin dejar que nadie se quede atrás,

sin pretender excluir ni olvidar,

sin ver a los otros como amenaza,

 ni sus éxitos como rivalidad.

Significa acoger sus triunfos y capacidades

como ayuda para alcanzar nuestros planes,

asumir la desgracia ajena como propia

y luchar por la prosperidad de todos,

trabajando para construir la unidad.

Para crear una auténtica hermandad,

hemos de acoger la pluralidad con empatía,

las diferencias con solidaridad,

los errores con reconciliación,

y las debilidades fraternas con perdón.

¿Cómo queremos construir el futuro?

Caminemos juntos con tolerancia,

queriendo ir construyendo la historia

con la mirada puesta con complacencia,

en la esperanza de un mundo

donde reine la armonía de una auténtica justicia.

ANTE TUS HERIDAS

Me postro ante ti, Cristo llagado

y contemplando tus pies clavados

te ruego que me aceptes en tu compañía

para consolarte al poder besarlos.

Esos divinos pies ensangrentados

y cosidos a tan santo madero,

me impulsan a caminar hacia ti

con creciente abnegación y desvelo.

Si me fijo en tus pobres rodillas

magulladas por tus torpes caídas

sólo me invitan a postrarme de hinojo

y contemplar todas tus heridas.

Al contacto de tu costado abierto

sintiendo el silencio de tu corazón,

considero mis afectos y ataduras

y me urges a romper mis ligaduras.

A esas manos agujereadas por amor

quiero asirme para aprender

a ser servicio y bendición

al que demanda mi atención.

Y ¡qué decir de tu frente coronada

con esas duras espinas clavadas!

¿no se me arranca en mi interior

la soberbia de mi corazón?

Al contemplar todas tus heridas

no puedo más que agradecida

aceptar mi pecadora realidad

y acogerte con sincera humildad.

Que yo comprenda Jesús llagado

tu obediencia y eterno dolor,

pues sólo un corazón enamorado

entiende de entrega y perdón,

y la esperanza no defrauda al amor.

TU ENTREGA

Déjame levantar la mirada para verte traspasado,

quiero deslumbrarme con tu amor y tu entrega,

déjame entrar en tu corazón enamorado,

para comprender la infinitud de tu obediencia.

Veo toda tu humanidad aquí obediente

sometiéndose a los planes del Padre,

tu acatamiento a su voluntad es sublimen

y tu entrega de amor filial indiscutible.

“He aquí que vengo a hacer tu voluntad”

No lo dudaste, siempre fuiste fiel a tu misión,

eres nuestro sacerdote y víctima expiatoria

y ante todos nuestros pecados asumiste tu pasión.

Has reconciliado al mundo con Dios

 y nos has hecho una criatura nueva.

Nos has despojado de la vieja condición

y nos has renovado con tu imagen eterna.

Quisiera deslumbrarme ante tal fidelidad

pero tú quieres que te descubra lentamente

porque es difícil penetrar en tu verdad

y atreverse a vivir un amor tan exigente.

Conozco muy bien mi debilidad

pero sé que no hay nada que temer,

si tengo mi mirada puesta en tu proceder

y me dispongo a vivir en tu lealtad.

Sólo en ti encuentro la esperanza

para afrontar los cambios de mi vida,

pues contigo ni entrega se redime

y eso promueve mi confianza.