EL HUÉSPED

Llegaste por la noche a mi casa,

golpeando la puerta muy quedamente,

como sin querer llamar la atención,

tratando de que solo yo te oyese.

No eras una visita cualquiera

¡ERAS TÚ!

Tú que buscabas quién quisiera estar contigo,

Tú que necesitabas descansar en mi amistad,

Tú que deseabas esa noche estar conmigo,

Tú que pretendías conquistar mi fidelidad.

Tú que ansiabas saber de mi alegría al recibirte,

Tú que soñabas con disfrutar de nuestra intimidad.

Te abrí mi puerta y te ofrecí hospedaje

pero tú me pediste pasar más adentro,

pretendías entrar en los secretos de mi casa

Allí, en la intimidad, donde sólo yo sé lo que pasa

Allí, donde acumulo todos mis secretos.

Te introduje en lo profundo de mi aposento

Y me dijiste: ”Dame todo esto,

quiero regalarte un nuevo vivir.

Si quieres, todo cambiará para ti,

porque yo seré tu sustento”.

Me sedujiste y me dejé seducir.

El CIRINEO

Pasaste y me miraste cuando ibas de camino,

tu mirada me sorprendió porque ibas dolorido,

Tú, cargando con la cruz sintiendo el desprecio de los esbirros

Tú, cargando con la cruz buscando una ayuda, un amigo.

Me miraste y tus ojos hicieron arder mis entrañas

¿Qué buscas en mí? ¿Un cirineo? ¿Un verdugo?

Sentí entonces que me rogabas que me ocupe de los tuyos.

Fue un momento, solo un instante, donde te vi en ellos

Y me dije en mi interior, ¿cómo los cuido? …

No es fácil, mantener tu mirada      

porque me interpelas y me dejas indefensa.

Me descentras, y en mí surge vergüenza y confusión.

Pero al instante comprendí que tú eres

 la Misericordia hecha historia en el dolor,

y que este intercambio de miradas,

sólo se puede dar ante tu entrega y pasión.

Tú nos liberas de las cargas pesadas de la vida,

cuando te encarnas en los nuevos cireneos

y en ellos nos devuelves tu mirada

llena de reconocimiento y sintonía,

trasmitiendo clemencia y armonía,

en tu bondad en ellos consumada.

Hoy al volver a mirarte me sé sostenida

por la fuerza de tu grata compañía,

que no oprime ni intimida,

sino que endereza y reanima.

Y con la fortaleza de tu mirada advertida,

puedo confiar en ser buen cirineo,

porque sé que deseas que cuide de ti en ellos.

El EXILIO

Sólo el que se sabe viviendo en tierra extraña,

sólo el que echa de menos sus raíces,

sólo el que se sabe forastero o extranjero,

puede experimentar el desarraigo.

El desarraigo del alma cuando nada nos sacia

cuando sentimos soledad y abandono

cuando la experiencia de vacío nos corroe

ante esta sociedad que nos corrompe.

Es entonces cuando anhelamos el exilio,

de este presente que nos hostiga,

como la huida de nosotros mismos,

suspirando por la tierra prometida.

Ante un exilio que se expresa rescatado

de esta modernidad devoradora,

lo vemos esencial en el ser humano,

en el anhelo de una patria soñadora.

Allí saciaremos nuestros deseos,

allí se harán realidad nuestra liberación,

allí colmaremos las esperanzas

en un futuro eterno y prometedor.

Y mientras vivimos en este destierro

separados de ese destino apasionante,

desarraigados de lo divino que anhelamos

marchamos como exiliados caminantes.

¡Interésate por la vida!

Sin importar los años que se tenga

se envejece a cualquier edad

cuando se abandona la propia vida

sin esperanza ni ilusión por luchar.

Cuando ya no se tiene ganas de aprender,

cuando se cree que después de un fracaso

ya no se puede volver a querer.

Se envejece cuando se es demasiado racional,

porque se cierra las puertas a la imaginación,

se corta las alas a la receptividad

y se olvida la belleza de la originalidad. 

Cuando se perdió la magia, la ilusión,

la esperanza, la fantasía o dejamos de soñar.

Sin importar los años nos hacemos viejos

cuando dejamos las aspiraciones,

la sonrisa, el deseo de ser feliz,

cuando olvidamos las amistades

y ya no tenemos interés por salir,

cuando ya no hacemos planes,

cuando nos hunden las desilusiones,

y sin importar los años que se tenga

perdemos las ganas de vivir.

¿QUIÉN SOY YO?

No olvides que eres un ser humano

con algo maravilloso llamado inteligencia.

Vivir es personal e intransferible,

pero siempre hay que tener paciencia.

La vida nos exige tomar decisiones,

y aunque hay que actuar con prudencia,

nunca escuches cuando te digan

que no puedes hacer algo

tú, haz el bien con diligencia.

Tienes que luchar por tus sueños,

por aquellas cosas que intuyes

que pueden dar sentido a tu vida.

No te dejes aprisionar por la apatía,

piensa en tus grandes ilusiones,

intentando vivir con intensidad

haciendo realidad tus aspiraciones.

Debes no solo llevar tu vida en tus manos,

sino contribuir a mejorar la de los que te rodean,

tu persona y el mundo cuentan contigo,

no les falles y no escuche a los que la bloquean,

y procurar tener siempre buenos amigos.

Vivir bien presupone vivir con honestidad,

con nobleza, con alegría, con amor.     
                                Cuando uno vive con y por los demás,

la vida merece la pena y es la mejor opción.

COSAS DEL VIENTO

Anoche soñé que el viento me susurraba sus secretos. 

El viento habla un idioma universal

compuesto por miles de voces,

aunque hasta hoy casi nunca lo entendí.

Pero anoche comprendí el idioma de los vientos                                       

y quiero transformar su voz en mis palabras                                                        

para que puedas vibrar al son de sus lamentos.

Escuché sus historias de gemidos

ante tantas voces humanas que sollozan

y despliegan sus quejidos

al susurrarlos en silencio o entre suspiros.

Me manifestó cómo hemos de mirar el mundo

porque la vida humana no es utilitaria,   

no es justo que el valor de la persona radique                              

 en lo que pueda producir, trabajar o fabricar.

La persona se convierte en simple maquinaria,                            

pudiendo ser desechada cuando no indique                                          

ya valor, por resultar inútil o innecesaria.

Pero la dignidad humana está por encima                                               

de cualquier régimen económico.

La dignidad humana, es más, es gratuita,                                                        

protege a la persona, por el simple hecho de existir,                                                                                                                                     frente a cualquier ideología, régimen o situación política,

va más allá de lo rentable, simplemente por vivir.

Me contó de verdades injustamente tapadas y acalladas                                           

por los golpes a inocentes que solo pueden llorar

cuando el viento los susurra y acaricia.

Si, sus lamentos son escuchados por los vientos                                   

y luego llevados por ellos del uno al otro confín

buscando quienes sus lamentos quieran oír.

 Hoy el viento, sigue guardando sus secretos,  

 y llevando su mensaje hasta lugares recónditos,

depositando sus confidencias en sabios y sensatos

pues solo ellos creen en sus reflexiones y lamentos.

EL ENCUENTRO

Hoy vine a ti, rogando y suplicándote

y aunque no lo merecía, me abrazaste.

Me abrazaste y me besaste,

y aunque no lo entendía, me acogiste,

pues con amor eterno me creaste,

y con toda emoción me recibiste.

Yo no salía de mi asombro acongojada,

pero no había en ti acusaciones ni reproches,

pues con el fuego de tu amor me redimiste

y, aunque no lo merecía, en tu casa me admitiste.

Con lágrimas correspondo a tus abrazos

y aunque me sorprendes infinitamente,

me abandono incondicional en tu regazo,

pues hoy me acoges en tu casa eternamente.

En este encuentro donde me sé purificada

por tus caricias y abrazos de enamorado,

me siento por tu gran amor transformada,

y sólo me sale decirte: ¡Oh mi amado!

¡Qué inmensa y gratuita es tu misericordia

que no tiene en cuenta mi pecado!

UNA NUEVA ERA

Veo a la humanidad deteriorada

urge algo nuevo en nuestra entidad,

algo que reestablezca su hermosura,

que nos libre del presente mal.

¿A caso nos creemos indestructibles?

¿Somos conscientes de que somos vulnerables?

¿A caso nos valemos solos para subsistir?

¿Dónde buscar solución a tantos males?

En mis sueños vislumbro otro modo de vivir,

algo nuevo que ponga remedio

a tanto sin sentido generado,

en este caminar hacia nuestro fin.

¡Urge un cambio de civilización profundo!

¡que brote una fuerte y fraterna humanidad!

un naciente amanecer del nuevo mundo,

en el que Él sea el centro de la nueva sociedad.

Yo percibo algo que está por emerger,

algo nuevo brota en mis entrañas,

se está gestando un nuevo acontecer,

una ilusión, un florecer, cada mañana.

Siento en mi interior el empuje por salir

de esa humanidad que está dentro de mí;

la fuerza de este nuevo ser,

que con tanta expectación voy a parir,

 reconocerá el derecho de todos

a ser amados por mí, por nosotros.

Los nuevos sueños

Sueño con un nuevo amanecer lleno de esperanza

Sueño que saldremos hacia un futuro por comenzar,

que iluminará nuestros caminos con la certeza

 de confiar, esperar, progresar, avanzar…

 Percibo interrogantes y desafíos

 de una búsqueda de toda la humanidad,   

de sueños con el deseo de nuevas sociedades

de una mayor justicia y solidaridad.

¿Vamos a seguir cediendo al poder a los interese económicos?

¿vamos a seguir dejándonos engañar por los líderes populistas?

¿Vamos a confiar en la lógica diabólica y perversa de las armas?

Sueño con que cambien las relaciones humanas,

y el empeño de cuidar los recursos de la creación,

sueño con organizarnos de una manera diferente

dando nuevas respuestas a la razón.

En mi sueño vislumbro la esperanza

de un futuro que oriente nuestro camino,

que ilumine la búsqueda del sentido la vida,

que nos guie en la ruta hacia nuestro destino.

Confío en la bondad del ser humano,

para trabajar por el bien común,

en su potencial ciudadana de solidarizarse

demostrando su capacidad para organizarse,

como respuesta ante la necesidad,

limitaciones, penalidades y dificultades

del que reside en su vecindad.

Sueño con la fuerza de la sociedad civil

que ha demostrado su lucha por sobrevivir,

sueño con esa gente estupenda

como reto y empuje para alcanzar

la esperanza de la nueva humanidad.

¿Despertaremos en un mundo nuevo?

EN LA NOCHE

Con ansiedad estamos deseando salir

de la incertidumbre política que nos rodea.

Nunca nos hemos sentido tan vulnerable,

tan débil, tan indefenso, ni tan tentado por huir

amenazados por esta experiencia tan inestable,

y agotados frente a nuestra propia impotencia.

Estamos en una noche donde cuesta ver la salida,

noche amenazante, cargada de desaliento,

de soledades y terribles sentimientos,

donde el agotamiento no tiene medida.

Noche de preguntas sin argumentos,

pero la noche, por larga y oscura que sea,

deja paso al amanecer con esperanza.

Y mientras esperamos, no callamos,

ante este mundo que nos amenaza,

preguntándonos lo que deseamos,

lo que queremos, y por lo que luchamos.

Es tiempo de abrirnos a nuevos retos

y plantearnos a vivir con responsabilidad,

la exigencia del compromiso por esta sociedad.

En momentos como el que estamos atravesando,

cuando sentimos nuestra impotencia radical

nos percatamos de que no podemos salir adelante solos,

que necesitamos descubrir la fraternidad.