El día al día nos trae su mensaje,
la noche a la noche le susurra su quietud,
día y noche se compaginan para seguir caminando
llenos de vida, de expectación e inquietud.
Ante una realidad del presente que nos inquieta,
porque la incertidumbre nos atormenta,
vamos percibiendo el susurro del tiempo,
que trata de invadir nuestra existencia.
Pero la vida continua y todo se logra,
siempre hay una luz, una esperanza,
un nuevo amanecer que se acerca
y nos arrastra hacia la certeza
de que lo mejor está por llegar;
eso nos llena de confianza
porque el final ya casi se alcanza.
El tiempo todo lo redime,
el tiempo pasa y el pasado ya no está,
el presente es una nueva oportunidad
para construir un futuro
del que no nos tengamos que avergonzar.
El tiempo es el camino para la eternidad.

