COSAS DEL VIENTO

Anoche soñé que el viento me susurraba sus secretos. 

El viento habla un idioma universal

compuesto por miles de voces,

aunque hasta hoy casi nunca lo entendí.

Pero anoche comprendí el idioma de los vientos                                       

y quiero transformar su voz en mis palabras                                                        

para que puedas vibrar al son de sus lamentos.

Escuché sus historias de gemidos

ante tantas voces humanas que sollozan

y despliegan sus quejidos

al susurrarlos en silencio o entre suspiros.

Me manifestó cómo hemos de mirar el mundo

porque la vida humana no es utilitaria,   

no es justo que el valor de la persona radique                              

 en lo que pueda producir, trabajar o fabricar.

La persona se convierte en simple maquinaria,                            

pudiendo ser desechada cuando no indique                                          

ya valor, por resultar inútil o innecesaria.

Pero la dignidad humana está por encima                                               

de cualquier régimen económico.

La dignidad humana, es más, es gratuita,                                                        

protege a la persona, por el simple hecho de existir,                                                                                                                                     frente a cualquier ideología, régimen o situación política,

va más allá de lo rentable, simplemente por vivir.

Me contó de verdades injustamente tapadas y acalladas                                           

por los golpes a inocentes que solo pueden llorar

cuando el viento los susurra y acaricia.

Si, sus lamentos son escuchados por los vientos                                   

y luego llevados por ellos del uno al otro confín

buscando quienes sus lamentos quieran oír.

 Hoy el viento, sigue guardando sus secretos,  

 y llevando su mensaje hasta lugares recónditos,

depositando sus confidencias en sabios y sensatos

pues solo ellos creen en sus reflexiones y lamentos.

EL ENCUENTRO

Hoy vine a ti, rogando y suplicándote

y aunque no lo merecía, me abrazaste.

Me abrazaste y me besaste,

y aunque no lo entendía, me acogiste,

pues con amor eterno me creaste,

y con toda emoción me recibiste.

Yo no salía de mi asombro acongojada,

pero no había en ti acusaciones ni reproches,

pues con el fuego de tu amor me redimiste

y, aunque no lo merecía, en tu casa me admitiste.

Con lágrimas correspondo a tus abrazos

y aunque me sorprendes infinitamente,

me abandono incondicional en tu regazo,

pues hoy me acoges en tu casa eternamente.

En este encuentro donde me sé purificada

por tus caricias y abrazos de enamorado,

me siento por tu gran amor transformada,

y sólo me sale decirte: ¡Oh mi amado!

¡Qué inmensa y gratuita es tu misericordia

que no tiene en cuenta mi pecado!

UNA NUEVA ERA

Veo a la humanidad deteriorada

urge algo nuevo en nuestra entidad,

algo que reestablezca su hermosura,

que nos libre del presente mal.

¿A caso nos creemos indestructibles?

¿Somos conscientes de que somos vulnerables?

¿A caso nos valemos solos para subsistir?

¿Dónde buscar solución a tantos males?

En mis sueños vislumbro otro modo de vivir,

algo nuevo que ponga remedio

a tanto sin sentido generado,

en este caminar hacia nuestro fin.

¡Urge un cambio de civilización profundo!

¡que brote una fuerte y fraterna humanidad!

un naciente amanecer del nuevo mundo,

en el que Él sea el centro de la nueva sociedad.

Yo percibo algo que está por emerger,

algo nuevo brota en mis entrañas,

se está gestando un nuevo acontecer,

una ilusión, un florecer, cada mañana.

Siento en mi interior el empuje por salir

de esa humanidad que está dentro de mí;

la fuerza de este nuevo ser,

que con tanta expectación voy a parir,

 reconocerá el derecho de todos

a ser amados por mí, por nosotros.

Los nuevos sueños

Sueño con un nuevo amanecer lleno de esperanza

Sueño que saldremos hacia un futuro por comenzar,

que iluminará nuestros caminos con la certeza

 de confiar, esperar, progresar, avanzar…

 Percibo interrogantes y desafíos

 de una búsqueda de toda la humanidad,   

de sueños con el deseo de nuevas sociedades

de una mayor justicia y solidaridad.

¿Vamos a seguir cediendo al poder a los interese económicos?

¿vamos a seguir dejándonos engañar por los líderes populistas?

¿Vamos a confiar en la lógica diabólica y perversa de las armas?

Sueño con que cambien las relaciones humanas,

y el empeño de cuidar los recursos de la creación,

sueño con organizarnos de una manera diferente

dando nuevas respuestas a la razón.

En mi sueño vislumbro la esperanza

de un futuro que oriente nuestro camino,

que ilumine la búsqueda del sentido la vida,

que nos guie en la ruta hacia nuestro destino.

Confío en la bondad del ser humano,

para trabajar por el bien común,

en su potencial ciudadana de solidarizarse

demostrando su capacidad para organizarse,

como respuesta ante la necesidad,

limitaciones, penalidades y dificultades

del que reside en su vecindad.

Sueño con la fuerza de la sociedad civil

que ha demostrado su lucha por sobrevivir,

sueño con esa gente estupenda

como reto y empuje para alcanzar

la esperanza de la nueva humanidad.

¿Despertaremos en un mundo nuevo?

EN LA NOCHE

Con ansiedad estamos deseando salir

de la incertidumbre política que nos rodea.

Nunca nos hemos sentido tan vulnerable,

tan débil, tan indefenso, ni tan tentado por huir

amenazados por esta experiencia tan inestable,

y agotados frente a nuestra propia impotencia.

Estamos en una noche donde cuesta ver la salida,

noche amenazante, cargada de desaliento,

de soledades y terribles sentimientos,

donde el agotamiento no tiene medida.

Noche de preguntas sin argumentos,

pero la noche, por larga y oscura que sea,

deja paso al amanecer con esperanza.

Y mientras esperamos, no callamos,

ante este mundo que nos amenaza,

preguntándonos lo que deseamos,

lo que queremos, y por lo que luchamos.

Es tiempo de abrirnos a nuevos retos

y plantearnos a vivir con responsabilidad,

la exigencia del compromiso por esta sociedad.

En momentos como el que estamos atravesando,

cuando sentimos nuestra impotencia radical

nos percatamos de que no podemos salir adelante solos,

que necesitamos descubrir la fraternidad.

AMOR GRATUITO

Se que tú me amas, aunque no te merezca,

aunque no sea digna me sigues amando.

Porque el amor auténtico, no espera respuestas,

es gratuito y sigue perseverando.

Me amas y confías con infinita paciencia,

porque tu querer no es pasajero,

y no espera promesas de un falso te quiero.

Se que tú me amas, con tu gran firmeza

y vas más allá de mi torpe respuesta,

porque tu amor es gratuito

y me sigues amando, aun en mi vileza.

Quiero aprender a vivir de tu amor,

enséñame a quererte, a serte fiel,

a vivir a tu lado para crecer contigo

y no huir cuando las cosas no van bien.

Quiero quererte con tu misma fuerza,

construye en mí ese hilo invisible

que me ata a ti y me da firmeza.

Quiero vivir la vida con esperanza

desde ese amor gratuito

que en el estar cotidiano

se entrega con confianza.

Quiero amarte con tu mismo amor

entregarme sin condición

creer en el poder de la gratuidad

y morir de esa pasión.

GENTE ANÓNIMA

Desde mi ventana soy testigo de gente ignorada

que trabaja por la noche desde el silencio y en la sombra

para hacer que la vida nos sea más fácil y descansada.

Son esas personas que limpian aquel banco y esa oficina,

los panaderos, los transportistas, el barrendero de la esquina…

Personas anónimas que sin buscar reconocimiento

trabajan para que mañana todo esté en su puesto.

¡Es tan natural el desayunar con un pan fresco,

el comprar el periódico mañanero,

el ver las calles limpias y llegar al trabajo sin atascos

viendo que todo está en orden y como quiero…!

Quizás nunca reconoceremos sus profesiones

porque para nosotros son invisibles,

ni siquiera somos conscientes

de que necesitamos de sus intervenciones.

Sin duda se trata de personas decentes

que realizan trabajos escondidos;

creo que valdría la pena ser conscientes

que agradecer es de buen nacido,

con los que se cruzan en nuestro camino.

¡Que callen las armas!

En tiempo de guerras, gritemos por la paz

Quien hace la guerra olvida a la humanidad.

Las guerras no miran la vida

no parten de la hermandad

sino que busca los intereses y el poder con crueldad.

La guerra confía en la lógica diabólica de las armas,

se distancia de la gente común, que desea la paz,

y que en todo conflicto es la verdadera víctima

 que paga sobre su propia piel las locuras de tal maldad.

Pienso en los ancianos, en tantos deportados,

en las madres que huyen con sus niños,

en los hombres que se les obliga a luchar,

en los que buscan refugio y nos piden ser amparados …

Y también en la perversidad que es odiar.

Con el corazón desgarrado por tanta torpeza,

por todo lo que sucede en todas las guerras,

os invito a gritar desde el fondo de alma,

insistiendo con toda franqueza:

Dios está con los operadores de paz,

¡que callen las armas!

  • De un mensaje del Papa Francisco, 27 de febrero de 2022

CONTIGO

Un día yo me dejé seducir por ti.

Escuché ese leve y armonioso susurro

que a veces tranquiliza y otras incomoda,

pero que es fuente de paz y de acogida,

porque tu amor va más allá de la vida.

A tu lado todos mis sueños se hacen realidad.

A tu lado todos mis problemas menguan.

Nada temo cuando siento tu proximidad.

Tú me animas a alcanzar cualquier proyecto.

Tú me impulsas para llegar a la meta.

Yo no dudo si tú estás aquí,

Nada temo si estás a mi vera.

Más allá de las palabras están tus gestos,

tus acciones concretas, tu presencia en mi vida.

Los momentos en que percibo que soy deseada,

confortada, protegida y amada.

Tú eres mi seguridad y mi fortaleza,

Tú das firmeza a todas mis empresas,

No te marches, quédate conmigo,

Y si decides irte, llévame contigo.

TÚ SIEMBRA

Nos encantaría cambiar el mundo,
proponemos fines para que otros lo hagan,
pero al final, lo único que cuenta
es donde cada uno se afana.
Eso sí depende de nosotros,
eso sí que está en nuestras manos.
Ahí sí que podemos apoyar
y responder como humanos.

Nunca te canses de dar ni de hacer el bien.
Toda acción que se lleva a cabo es una semilla
y aunque de momento no veas el resultado,
a su tiempo cosecharán las gavillas.

Da sin miedo a quedar vacío
y hazlo sin esperar retribución
simplemente porque te sabes útil,
porque nunca la buena acción
cae en saco roto y es obra fértil.

Todo lo que seas capaz de dar,
aunque no te sea recompensado,
se convertirá en una herencia,
un legado que a la vida habrás dejado.
Cosecharás lo que hayas sembrado
con cada acción de dar y entregarte.
Nunca te canses de dar y darte.