Llegaste a mi vida cuando te necesitaba
y llenaste mi alma de alegría.
Te interesaste por todo cuanto yo era
y me diste tu amor a tu manera.
Fue suficiente tu sonrisa,
la franqueza de tu mirada,
tu gesto de confianza,
para rendirme sin vacilar.
En ti descubrí una razón para amar,
una mano para enderezarme,
un hombro para apoyarme,
y una fuerza para luchar.
Me despojaste de mis corazas,
me enseñaste a aceptar mi realidad,
llenaste mi corazón de esperanza
y me enseñaste a amar de verdad.
Contigo ya no temo el mañana,
juntos asumiremos los planes,
superaremos las preocupaciones
y conquistaremos las dificultades.
Porque eres la promesa que se cumple,
los favores sin pedir correspondencia,
el apoyo ante las dificultades
y siempre dispuesto a disculparme.
Hoy sé que cuanto me preocupa
contigo es posible superarlo,
la ilusión y confianza del futuro
impulsa mi presente para amarlo.










