Y fue condenado a muerte, “¡Culpable!”

Culpable por proclamar unas bienaventuranzas

que infunde en los más débiles esperanza,

pero inquieta a los que tienen el poder

y construyen su vida sobre su propio valer.

Culpable por decir la verdad que duele,

culpable por estar al lado de los despreciables,

algo que resultaba absurdo al que se le etiqueta

con el privilegioso nombre de ser profeta.

¡Esto es desagradable e intolerable!

Culpable por anunciar a un Dios diferente,

un Dios que acoge a los pecadores,

que abre las puertas del cielo a los ínfimos,

 que da el mismo salario al primero y al último

y no tolera que el hombre desprecie a su prójimo.

Culpable por tomar comprometidas decisiones,

defendiendo ante todo la dignidad del hombre.

Si, Él es sentenciado, condenado sin consideraciones,

porque nos ha ofrecido un amor sin condiciones.

¡Él es culpable!

Ojalá fuéramos nosotros dignos de ser culpables

por entregarnos a servir en favor de los menores,

por reflejar en nosotros el amar a su manera,

por optar en nuestras vidas a actuar con sus valores.

Me amó y se entregó por mí

Publicado por marycarmenmur

Maestra alicantina que ha recorrido medio mundo antes de jubilarse. Si quieres conocerme sígueme en mi blog: minovela.home.blog

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