La bondad entretejida en los gestos rutinarios,
y en las pequeñas acciones cotidianas,
es capaz de despertar en cada vida,
la urgencia humanizadora en lo ordinario.
Con bondad podemos hacer milagros,
es el amor siempre saludable
es estar presente a los demás
con una afirmación entrañable,
de acogida y bienestar estable.
Los desajustes familiares y sociales que vivimos,
tantas personas invisibilizadas por la soledad,
las brechas sociales de desigualdad …
sólo puede iniciar una aventura de sanación
con proximidad, cariño y bondad del corazón.
Ellos solicitan de alguien que los salude con calma,
alguien que se acerque, les pregunte, se interese …
que escuche con detenimiento su presente,
para experimentar la dicha de saberse con alma,
sentir que, en sus momentos de mayor desesperanza,
cuentan para alguien, que importan a alguien,
cambian sus vidas y vuelven a tener sentido la confianza.
La bondad germina en el silencio del corazón,
brota sencillamente de una vida que ama,
desarrollando la capacidad de ofrecer ayuda
aprendiendo a escuchar al otro con calma.
Se acerca a tocar con toda suavidad,
a mirar y hablar con sensibilidad,
acogiendo y entendiendo que cada vida,
requiere ser tratada con dignidad.
La bondad es la sombra proyectada de nuestro amor a Dios. Esta sombra visible a los ojos de los hombres tiene que ser reflejo de su presencia amorosa.


Qué bonito, Mary Carmen.
En tus palabras veo un mensaje que abraza con ternura, recuerda que la bondad, en su sencillez, es capaz de sanar heridas y devolver a cada persona la certeza de ser valiosa.
Pasa un feliz día.
Un abrazo. 🌷
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