Es conocerse por dentro y sacar lo mejor de tí.
Es aceptar tus emociones, sentimientos,
y pensamientos más profundos,
para entender como realmente eres
y poder asumir las responsabilidades con acierto.
Es la experiencia más aleccionadora que existe
para madurar como persona por dentro.
La sabiduría emocional,
busca el conocimiento propio,
reconociendo su auténtica verdad,
aceptándola con valentía,
mostrando su imagen con lealtad
y acogiendo con amor la realidad.

Hallé la paz cuando me detuve en el silencio,
Y oí lo que mi corazón quería
y lo que mi alma buscaba.
Dentro de ese silencio me vi, me encontré,
y asumí con serenidad mis ansiedades,
dificultades y preocupaciones,
examine mis anhelos, aspiraciones y afanes,
y desde ahí, conseguí el equilibrio de mi vida interior,
aprendiendo a aceptarme como realmente soy.
Ya no temo ser auténtica ante los demás,
me siento libre para mostrarme como soy,
porque acepto mi genuina verdad,
y sé que, quien elija quererme
le será fácil acoger mi realidad.

Eso es lo que hace tan extraordinario el amor de Dios: que nos quiere tal cual como somos, nos conoce y, sabemos que siempre nos espera con amor gratuito y misericordioso. Ojalá supiéramos corresponderle y devolverle tanto amor desinteresado.
