Descubrir que uno no es autosuficiente,

que a veces necesita dejarse ayudar,

dejarse consolar, dejarse abrazar,

dejarse sostener, dejarse apoyar…

No es señal de flojedad, ni flaqueza.

no es motivo de inseguridad o vergüenza.

Pedir ayuda no indica ninguna debilidad,

es sencillamente reconocerse humano,

confesar que necesitamos de los demás,

porque nacimos seres relacionales

y no nos desarrollamos en soledad.

No somos heroicos, ni inquebrantables

ni autosuficientes, ni invulnerables.

Somos con otros complementarios,

y para una realización equilibrada,

no podemos ir con la actitud

de quien sólo, todo lo puede y lo alcanza.

Reconocer nuestra fragilidad

es señal de aceptar la realidad,

es asumir nuestros límites,

descansando y confiando en los demás.

Las atenciones bilaterales,

los cuidados, el apoyo, las ayudas

que nos damos en hermandad,

con equilibrio reciproco y estable,

son señales de una sana humanidad.

Publicado por marycarmenmur

Maestra alicantina que ha recorrido medio mundo antes de jubilarse. Si quieres conocerme sígueme en mi blog: minovela.home.blog

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