
Los seres humanos somos incompletos
nos requerimos mutuamente,
la persona que reconoce su necesidad,
que aprecia la ayuda que recibe,
tiene que saber ser agradecida
y entender el valor de la reciprocidad.
La gratitud es un gesto de gratuidad,
que te llena de satisfacción,
al reconocer la complementariedad
de quien se ha ofrecido a ayudar.
No hay precio ni valor para medirlo
pues lo gratis de balde se da,
pero el reconocer la ayuda mutua
favorece la fraternidad.
Para mejorar el sentido de la gratitud,
en lugar de la competencia o confrontación,
hay que desarrollar una ética de cooperación,
enriqueciendo con esa virtud nuestro corazón.
Pues “Es de bien nacidos el ser agradecidos”

