Perdonar no es sinónimo de olvidar,
la memoria sigue su camino
pero sin duda si perdonas
tu corazón se libera y tu herida sana.
Te quitas un peso de encima,
dejas de pensar compulsivamente
en aquella persona hiriente,
que te hizo tanto mal.
Perdonar es ganar la batalla al enemigo,
a aquél que te hizo esa extorsión,
pues cada vez que lo recuerdas con rencor,
vuelve a herirte el corazón.
Has de tratar de perdonar
a las personas que te lastimaron
y buscar la manera de olvidar,
para sanarte por dentro
y alcanzar así la libertad.
Intentar ser feliz sin perdonar
es un desgaste irrealizable,
tan absurdo, como querer saciar tu sed
bebiéndote todo el mar,
¡es una proeza inalcanzable!
Siembra la paz en tus relaciones
para que reine el amor
y nunca te hiera el rencor,
¡ábrete al amor gratuito de Dios!

