siento el dolor de tu ausencia.
Allá en lo más profundo,
donde reinan los recuerdos
que sólo tú y yo conocemos,
en lo secreto, en lo íntimo,
te añoro y reclamo tu presencia.
No permitas que te olvide,
que me amargue de nostalgia,
pues se bien que la esperanza,
me mantiene en la distancia
sufriéndola con paciencia.
Espero con ilusión
ese futuro inmediato,
permaneciendo activa,
para cerrar nuestro pacto
y reanudar nuestras vidas.
No permitas que te olvide,
aunque me duele tu ausencia,
sé que el tiempo de la espera
se acorta con persistencia.
Por eso
no permitas que te olvide,
aunque se alargue la ausencia.

