Me hiciste para ti.
Me creaste y me formaste,
me moldeaste y me amaste.
Desde el seno de mi madre
ya pensante que sería tuya.
¡Soy tuya, para ti nací!
Tal como soy.
No me desprecias en mis errores,
no me abandonas en mis caidas,
te interesas por mis omisiones
e iluminas mis tinieblas.
Me sostienes en mis debilidades,
me libras de tantos peligros…
Y me renuevas con tu perdón.
Me amas tal como soy,
con mis fortalezas y debilidades,
con mis torpezas y fragilidades,
con mis éxitos y fracasos,
porque soy tuya, obra de tus manos.
Y tal como soy hoy vengo a ti,
a decirte que me sé tuya,
que te pertenezco,
aunque me cuesta entenderlo,
porque para ti me creaste,
aunque no te merezco.
Tomame. ¿Qué quieres de mí?
Tal como soy
Aquí estoy para corresponderte,
aunque tarde lo entendí,
trataré de serte fiel.
Que tus planes se cumplan en mí,
es mi unico propósito,
e intentaré no fallarte.
Y con la fuerza de tu gracia
conseguiré merecerte.
Amen.

