Podríamos ser nosotros
los que nacido en un país asolado por la guerra
marchamos tratando de llegar a una frontera
donde parece que se puede vivir en paz.
Podríamos ser nosotros
esas personas que atraviesan el mar en un cayuco
expuestas a cualquier ola maldita
que puede acabar con su vida.
Podríamos ser nosotros
los que nos encontremos en un país extranjero,
dependiesen del tipo de acogida recibida
para abrirnos camino y no poder llegar a ello.
Podríamos ser nosotros,
tantos que, por la situación difícil
que les toque en su lugar de origen,
atraviesan un océano,
porque ya no pueden aguantar más la pobreza,
y vienen confiando en que la lengua común
sea indicio de fraternidad…
Porque, todos ellos buscan futuro,
trabajo, dignidad en la vida.
Buscan dar a sus familias lo mejor.
Buscan vivir en paz, huir de la miseria,
de la pobreza, de la violencia, de la falta de horizontes…
También ellos podríamos ser nosotros.

