Pasaste y me miraste cuando ibas de camino,

tu mirada me sorprendió porque ibas dolorido,

Tú, cargando con la cruz sintiendo el desprecio de los esbirros

Tú, cargando con la cruz buscando una ayuda, un amigo.

Me miraste y tus ojos hicieron arder mis entrañas

¿Qué buscas en mí? ¿Un cirineo? ¿Un verdugo?

Sentí entonces que me rogabas que me ocupe de los tuyos.

Fue un momento, solo un instante, donde te vi en ellos

Y me dije en mi interior, ¿cómo los cuido? …

No es fácil, mantener tu mirada      

porque me interpelas y me dejas indefensa.

Me descentras, y en mí surge vergüenza y confusión.

Pero al instante comprendí que tú eres

 la Misericordia hecha historia en el dolor,

y que este intercambio de miradas,

sólo se puede dar ante tu entrega y pasión.

Tú nos liberas de las cargas pesadas de la vida,

cuando te encarnas en los nuevos cireneos

y en ellos nos devuelves tu mirada

llena de reconocimiento y sintonía,

trasmitiendo clemencia y armonía,

en tu bondad en ellos consumada.

Hoy al volver a mirarte me sé sostenida

por la fuerza de tu grata compañía,

que no oprime ni intimida,

sino que endereza y reanima.

Y con la fortaleza de tu mirada advertida,

puedo confiar en ser buen cirineo,

porque sé que deseas que cuide de ti en ellos.

Publicado por marycarmenmur

Maestra alicantina que ha recorrido medio mundo antes de jubilarse. Si quieres conocerme sígueme en mi blog: minovela.home.blog

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