Desde mi ventana soy testigo de gente ignorada
que trabaja por la noche desde el silencio y en la sombra
para hacer que la vida nos sea más fácil y descansada.
Son esas personas que limpian aquel banco y esa oficina,
los panaderos, los transportistas, el barrendero de la esquina…
Personas anónimas que sin buscar reconocimiento
trabajan para que mañana todo esté en su puesto.
¡Es tan natural el desayunar con un pan fresco,
el comprar el periódico mañanero,
el ver las calles limpias y llegar al trabajo sin atascos
viendo que todo está en orden y como quiero…!
Quizás nunca reconoceremos sus profesiones
porque para nosotros son invisibles,
ni siquiera somos conscientes
de que necesitamos de sus intervenciones.
Sin duda se trata de personas decentes
que realizan trabajos escondidos;
creo que valdría la pena ser conscientes
que agradecer es de buen nacido,
con los que se cruzan en nuestro camino.

